13/03/2012 #Artículo

Os confieso que tenía verdaderas esperanzas puestas en este título. Veréis: hace ya bastantes años que puse en la vetusta Gamecube un juego llamado Resident Evil Remake. Os suena ¿verdad? El Resident Evil original, el de Playstation, fue uno de los primeros juegos de la entonces nueva generación 3D que me impactó de verdad, pero con el tiempo su diseño me parecía enormemente tosco. Un envejecimiento compartido por muchos juegos de PSX de la época, que por cierto no me pasó con su segunda parte, que debería ser intocable (a fecha de hoy, al menos, lo ha sido).

Vuelvo a Nintendo: cuando vi el susodicho remake, cuando lo jugué y por último lo acabé con gran esfuerzo (no es fácil) quedé prendado. Con sus virtudes y defectos inherentes al propio juego, Capcom había llevado al límite la fórmula “Resident Evil”. Me quedé con la sensación de que podría haber otro juego igual de bueno, pero nada que superase esas sensaciones de la mansión, sus decrépitas estancias, los puzzles surrealistas, esa terrible historia que apenas vislumbramos, esos zombies que al derribarlos resucitan al poco tiempo en forma de terribles máquinas de matar. Todo el espíritu de la saga, sus mejores sensaciones, estaban condensadas ahí. (Leer más…)