01/02/2011 #Artículo

Generalmente cuando se habla de un video juego y de sus bondades el apartado gráfico suele ser el más destacado, junto a la jugabilidad; Decidir cuál de ellas es más importante no es mi propósito, sino dar un punto de vista técnico a todo lo que se muestra por pantalla. A quién no le ha ocurrido que su personaje se ha quedado atascado en una zona del mapeado de la que no puede salir, o ha conseguido que su personaje se salga literalmente de él. O porqué las montañas que hay al fondo hace medio segundo no estaban. Estos fallos me hacían preguntarme cómo se hacían los videojuegos y porqué no era posible corregirlo, ya que a muchos juegos les ocurre lo mismo. Intentaré no utilizar demasiados tecnicismos y no ser farragoso, que luego no lo lee nadie, como los libros del cole.

Desde el principio de los tiempos la creación de videojuegos va cogido de la mano de la limitación técnica de la máquina en que corre el juego. Basta ver que en la configuración de los juegos de PC puedes escoger el nivel de detalle. ¿Quién no lo ha puesto alguna vez al máximo aun sabiendo que su ordenador iba a estallar? “Va lento pero se puede jugar…” Un minuto después bajabas la resolución viendo que era imposible.

Con la evolución de la tecnología el uso de los conocidos pero anticuados “sprites” ha quedado relegado a juegos de móviles o la web, quedando suplantados por los más conocidos y actuales polígonos. Hay una relación directa entre el nivel de detalle y el número de polígonos, que vienen limitados por la capacidad de la máquina. Pero más polígonos no significa más calidad, que quede claro. (Leer más…)