24/11/2010 #Artículo

Quizá el momento más desagradable que puede vivir un aficionado al videojuego es el momento del suicidio de una de sus máquinas. Su fiel compañera, su proveedora de aventuras, decide poner fin a su vida en forma de luz roja de avería, combustión de chips o fallo multiorgánico. Estamos además en un momento en el que las consolas tienen una gran complejidad tecnológica, y ya sabemos que a más complejidad, más posibilidades de avería. Esta generación ha estado marcada por los problemas de Sony con los primeros modelos de PS3 (raro es el modelo retro-compatible de 60 Gb que no ha tenido secuelas), las famosas tres luces de la muerte de XBOX360 o las dificultades de Wii para leer ciertos discos de doble capa.

¿Materiales baratos? ¿Diseños poco estudiados? Lo sorprendente es que las primeras versiones vendidas de consolas siempre han tenido fama de ser más resistentes y fiables que las posteriores, mientras que en esta generación las tornas han cambiado. Las primeras PS2, por ejemplo, tienen fama de ser prácticamente indestructibles mientras que las PS2 Slim se averían si estornudas demasiado cerca de ellas.

¿Qué averías habéis sufrido vosotros? Las mías son: (Leer más…)