
Tras un par de semanas de vacaciones vuelvo a la carga para hablaros de uno de los títulos que marcó el inicio de un género que está en franca debacle en la actualidad. Los títulos “bemani” (abreviatura de “Beat Mania”, el primer exponente de este género) se centran en la interacción musical con el jugador, buscando que este se sienta partícipe de lo que escucha, bien sea haciendo “scratch”, pisando una alfombra mientras hacemos el retarded o tocando un instrumento de plástico como si el dios del metal hubiera tomado posesión de nuestro cuerpo.
El los últimos años este tipo de videojuegos ha adquirido un protagonismo inusitado, con “RockBand” y “Guitar Hero” como grandes exponentes y “Dance Dance Revolution” como el más antiguo superviviente de los orígenes del mismo (que todo hay que decirlo, mantiene una comunidad de jugadores fieles que lo siguen gozando como el primer día). Pero en el año 2010, el género bemani está a punto de morir debido a la terrible sobreexplotación que ha sufrido, con continuaciones cuya única intención era sacar el mayor beneficio posible sin innovar la mecánica de juego ni un ápice, lo que ha hecho que el público haya dado completamente la espalda a este tipo de títulos. (Leer más…)

Recuerdo con cierta nostalgia cuando en los años de mi querido Spectrum, lo que entendíamos por juego musical era la representación de un teclado compuesto por líneas rectas y letras en nuestro televisor de 14 pulgadas. Apretabas la tecla “Q” y se oía una nota, apretabas la letra “R” y se oía otra nota…
Eran aplicaciones que normalmente tenias que introducir tú mismo en el ordenador o con suerte, venían incluidas en alguna cinta de la MicroHobby para nuestro deleite, como por ejemplo aquellos míticos sintetizadores que hacían “hablar” a nuestro ordenador, aunque solo lo entendiésemos nosotros…
Actualmente los juegos musicales gozan de una salud estupenda y consiguen que puedas reproducir a la perfección tu canción favorita de Aerosmith, pero tras todo ese lujo visual y sonoro se esconde uno de los ya olvidados pecados capitales: La pereza (Leer más…)