La polémica de Rapelay y la violación en los videojuegos
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Escrito por Daniel J
31 de agosto de 2010

Hace aproximadamente un año y medio el periódico británico Belfast Telegraph publicó una noticia donde informaba que Amazon estaba vendiendo Rapelay, un videojuego que sitúa al jugador en el papel de un violador. El periódico contactó a Keith Vaz, miembro del parlamento británico, quien declaró que promovería una iniciativa para prohibir dicho título.

Poco después de la aparición de la noticia, Amazon retiró el juego y Ebay seguiría su ejemplo. La controversia, sin embargo, llegaría hasta Estados Unidos, donde la portavoz del concejo de la ciudad de Nueva York convocó una rueda de prensa para protestar la venta del videojuego. Poco después enviaría una nota de prensa firmada conjuntamente con la Alianza de Nueva York contra el Abuso Sexual donde volvería a condenarlo.

Hasta aquí han podido leer un resumen de los hechos. Ahora vamos a aclarar algunos detalles que han pasado desapercibidos en muchos sitios que han publicado la noticia.

Rapelay es un juego pornográfico que sólo se comercializa en Japón, aunque puede obtenerse en otros países a través de un número muy limitado de tiendas de importación. Esto quiere decir que no se encuentra disponible en ningún establecimiento habitual de productos pornográficos, ni mucho menos de videojuegos. Se trata de una rareza entre rarezas. De hecho, Amazon no vendía Rapelay directamente, era un particular que había conseguido el juego en Japón o mediante importación quien lo estaba revendiendo utilizando Amazon como intermediaria. El número estimado de copias que había en Amazon y Ebay podían contarse con los dedos de la mano. Por tanto, prohibir la venta de este juego es una empresa inútil, ya que se trata de un producto que no se comercializa fuera de Japón. Es cierto que títulos como éste pueden accederse vía torrents y P2P, pero el infringimiento del copyright mediante dichos métodos supone de por si un acto ilegal en la mayoría de los países.

Una vez aclarado el aspecto de la distribución, queda preguntarse: ¿realmente es el juego como lo describen, dada la desinformación que habitualmente gira en torno a este tipo de polémicas? La respuesta es que esta vez han acertado. Efectivamente, Rapelay sitúa el jugador en el papel de un violador que acecha a tres mujeres (una de ellas menor de edad), las viola y posteriormente las convierte en sus esclavas sexuales.

He leído numerosas reacciones de asco y horror ante la noticia tanto por parte de videojugadores como de personas ajenas a al sector, y aunque comprendo la indignación, hay que tener algo bien claro: estamos hablando de un producto de la industria pornográfica (en este caso japonesa), no de la industria del videojuego. Protestar el estado de los videojuegos por la existencia de este título es como protestar el estado del cine por una película pornográfica de contenido similar. Son dos mundos aparte. Como señalaba Leigh Alexander, en Japón estos juegos se encuentran en la zona de hentai, no junto a Super Mario y Halo.

Como vemos, se trata de una polémica bastante absurda que lo único que ha conseguido ha sido darle publicidad gratuita al juego y aumentar el número de descargas ilegales fuera de Japón. Al parecer, el Belfast Telegraph estaría buscando en Amazon o Google las palabras “Rape” y “Videogame” para fabricar un problema inexistente.

La única pregunta que queda por resolver es si deberíamos retratar la violación en este tipo de juegos o sólo sexo consensuado, pero dado el origen de títulos como Rapelay, esto es algo que ha de responder la industria pornográfica, no la del videojuego.

Tenía pensado terminar el artículo aquí, pero después de ver los debates que el tema ha generado por todo internet, creo que es necesario realizar algunas observaciones adicionales.

1. Mucha gente no diferencia entre la violación no-participativa empleada como recurso narrativo y la violación interactiva. La primera está presente en novelas, películas y también algunos videojuegos como Phantasmagoria, donde se emplea de forma similar a como se ha hecho en otros medios. No hay razón alguna por la que los videojuegos no puedan emplearla del mismo modo que el cine o la literatura. Ahora bien, la violación interactiva, en la que el jugador participa activamente, en mi opinión sólo tiene sentido para realizar videojuegos pornográficos, y su utilización en un título comercial es sumamente difícil de explicar.

2. Hay quienes señalan que en otros videojuegos se mata a centenares de personas y se preguntan por qué un título en el que el jugador viola es peor que uno en el que mata. Lo cierto es que no es peor, pero es diferente. Me explico: la violación es y ha sido históricamente un crimen perpetrado por el hombre hacia la mujer. Hay variantes como la violación de un hombre por otro hombre, pero en la mayoría de los casos se trata de violencia del sexo masculino hacia el femenino. Es un crimen cargado de odio donde la mujer es violada por el hecho de ser mujer.

El homicidio, por otra parte, es una categoría neutral. En Grand Theft Auto los protagonistas matan a hombres y mujeres sin importar su edad, raza u ocupación. Además, matar es un medio para alcanzar una meta, no un fin en si mismo con el que se espera que el jugador encuentre gratificación.

Tanto en la realidad como en las obras de ficción, el homicidio se puede racionalizar para presentarlo de una manera aceptable e incluso noble: autodefensa, proteger a otra persona, defender el propio país frente a un invasor, salvar el mundo, etc. Desde obras antiguas como la Iliada o el Cantar del Mío Cid el homicidio se ha podido presentar de una manera noble, pero no así la violación, ya que su fin no es otro que la satisfacción sexual y/o de poder del agresor y la humillación de la víctima. El homicidio puede ser justificable o no dependiendo del contexto, pero la violación es injustificable en todos los casos.

3. He encontrado a quienes dicen que la violación es peor que el homicidio. Como he señalado anteriormente, se trata de categorías distintas y por ello considero que hay que ser más cuidadoso con la representación de la violación que con la del asesinato. Sin embargo, la idea de que la violación es lo peor que le puede pasar a una mujer proviene de la idea sexista de que la valía de una mujer está ligada a su sexualidad, y que antes de ser ”manchada” estaría mejor muerta. Esto no ayuda en absoluto a las víctimas, que han de recibir el mensaje de que no están arruinadas y que pueden rehacer sus vidas. En definitiva, quienes dicen que la violación es peor que el homicidio hacen un flaco favor a quienes la han sufrido.

4. Como mencioné anteriormente, si deben prohibirse o no juegos que presenten la violación de forma interactiva es algo que corresponde más a la industria pornográfica que a la de los videojuegos. En mi opinión, por horrible que parezca a muchos lectores, estos juegos deberían ser legales siempre y cuando estén correctamente catalogados como productos pornográficos y se distribuyan en ese tipo de canales. La razón es que la violación es una fantasía sexual tanto masculina como femenina que algunas parejas incluso recrean en privado. No hace falta explicar que las mujeres que tienen esta fantasía no quieren ser realmente violadas, ya que la fantasía está bajo su control y por tanto existe un consenso. Vender un juego que recrea una fantasía sexual no debería ser ilegal, pero tendría que someterse a las regulaciones de los productos pornográficos y no a las de los videojuegos.

5. Aunque he declarado que la violación interactiva sólo tiene sentido para un juego pornográfico, alguien podría decir “¿pero qué pasaría si un juego como Grand Theft Auto incluyera la violación interactiva como un elemento más y no como finalidad?”. Cierto, en este caso no sería necesariamente pornográfico, pero aunque se utilizara cuidadosamente y de una forma madura para retratar la ruin personalidad del protagonista, en este momento ni la industria es lo suficientemente madura como para llevar tal empresa a cabo ni la sociedad está preparada para ello, como probablemente tampoco lo estamos los usuarios. Y aunque se dieran todos estos factores, ¿lo querríamos? ¿es necesario para el desarrollo del sector? Sería mucho más productivo batallar por ver sexo consensuado en los videojuegos comerciales, algo que definitivamente podría ayudar a la maduración del medio.

Web del autor: Videojuegos y Sociedad

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2 comentarios

Qué cansos son estos supuestos guardianes de la decencia y la moralidad. A ver si se callan de una vez, no tienen nada nuevo ni interesante que aportar.

1 de septiembre de 2010 a las 15:30
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#2

Voy a comprar el juego, solo porque lo han intentado prohibir xD

9 de marzo de 2011 a las 8:53
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