Era Spectrum: “Pirateando con el ZX Spectrum: Una visión nostálgica”
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Escrito por JMV
20 de diciembre de 2011

Sí, amigos, un artículo sobre una actividad totalmente ilegal, despreciable, pero no sobre lo que acontece hoy día, sino sobre los felices 80. El arte del pirateo era una actividad desde luego lucrativa para algunos, pero sobre todo era parte de la cultura videojueguil de la época y en su vertiente más social. No era una ocupación onanista como hoy día, en la que uno se mete en su PC y se dedica a preparar tarjetitas SD, USB con firmwares modificados o pasa las horas localizando torrents. Antes era una ceremonia.

Copiar un cartucho de Phillips Videopac podía ser una tarea un poco dura para los niños de entonces: localizar una carcasa, reproducir un circuito integrado, etc.. Incluso era caro o inviable para un pirata profesional. ¿Pero copiar un cassette de audio? Eso era pan comido… aunque no siempre. Las horas de colegio eran las indicadas para comentar nuestras adquisiciones: el padre de un amigo compró en el rastro tales juegos, pues a mi padre le han pasado en la oficina tal cosa, ¿me pasas el juego que te regalaron en tu cumpleaños?, ¿y por qué no te lo compras tú, cabrón, que a mí me ha costado dinero?, venga que te lo cambio por otro original mío, etc etc etc. Tras las clases, merienda y quedas en la casa del amigo, o en la tuya. Se conecta el Spectrum y a copiar juegos.

Por supuesto antes está muy bien probarlos y degustarlos con alguna partidilla, para después conectar dos cassetes al Spectrum y mientras un aparato reproduce, el otro copia directamente el audio con la pequeña tara de un ruido de fondo durante los silencios. A veces ocurría que “Oye, no sé si funcionará porque tiene carga Turbo”, aunque se copiaba relativamente bien si no reproducías a mucho volumen, por aquello de tener el mínimo ruido posible de fondo. “Ostras, tío, mira esta carga, es con rayitas de colores y te detecta el ruido de fondo.” Efectivamente, una carga extraña que durante los (intencionados) silencios de la cinta original traduce el ruido de fondo en “rayas”. Si éstas son anormales, la carga falla. Al final de la vida del spectrum había cargas con minibloques que incluso permitían rebobinar si fallaba la primera carga y volver a intentarlo desde la mitad de la grabación. Todos esos sistemas requerían de medidas especiales.

“Vamos a usar la cadena de mi padre”.- En los salones había fastuosos equipos musicales de nuestros padres, esas dobles pletinas Technics o Sony que podían grabar una cinta con gran perfección. “¡Ahora sí que carga!” Ante problemas desesperados, soluciones brillantes.

No era siempre necesario recurrir al rápido pero cutre métoco de la “copia directa vía Spectrum” ni a la super-cadena del salón. Estaban los copiones. Programas que se encargaban de volcar luego el programa a la cinta de destino. Al grabar del Spectrum pero sin proceder el sonido de la cinta original, se obtenía una mayor calidad y ausencia de ruido de fondo. ¿Cómo se llamaría aquel copión, que tenía varias opciones en una pantalla azul? Sí me acuerdo del mítico TC7: “Aquí tienes las instrucciones. Es chungo de usar porque no tiene menús”.- me dijeron, “pero te lo copia todo, tío, las cargas rápidas de Dinamic, los turbo de Ultimate…” Y era cierto, incluso pude “limpiar” alguna copia horrible de algún juego de esas que a veces cargaban y a veces no.

¿Qué tipos de copia teníamos en nuestra cintoteca? Esas del rastro, cintas sin marca, negras, con una fotocopia cutre que casi no se veía. El sonido era a veces espantoso, incluso en ocasiones era imposible que cargaran: las ponías en audio normal para escucharlas y es que sonaban como una viejecita con neumonía. Casi todas estas copias no eran reproducciones del original sino volcados de memoria hechas con un interface. La pantalla de carga era por ejemplo el propio menú, que cobraba vida tras la carga como por arte de magia. ¿Recordáis esta fotocopia? ¿Os produce algún tipo de shock familiar? Es que había piratas que imprimían su propio sello… Todo un sello “Original Anexo”.

Teníamos también copias de esas generosas en ruido de fondo. Era imposible saber cómo conseguían cargar, porque tras la cabecera el sonido era ensordecedor, como un tornado magnético de Clase 5 que amenazara la costa de Florida. Y esas copias “temblonas”, fruto del movimiento cutre de la propia cinta, que parece que en cualquier momento van a fallar. Y sí, esas copias que te hacían exclamar “¡Pues antes cargaban!” ante un reseteo indeseado. “¡Mamón, te he dejado la cinta y me la has jodido! ¡Seguro que la has dejado encima de la tele!” O de un altavoz. Un micro-corte que antes no estaba… Por cierto, a mí nunca me pasó lo del efecto altavoz, y de hecho ¡todas mis cintas siguen cargando perfectamente! ¿Cuál era la vida media de los DVD? Espero que sea al menos igual al de una cinta de Spectrum, me doy con un canto en los dientes.

Y luego, amigos, estaba la cinta que parecía legal pero no lo era, porque te la comprabas en el quiosco. ¿Quién iba a pensar que aquellos coleccionables de Monser que te traía tu padre el domingo por la mañana era un pirateo en toda regla? Hipócrates Soft… Pero qué jeta. Desde luego no teníamos muchas veces ni idea de que eran juegos comerciales que ya existían. El Galax era el Xadom. El Fumigator era el PSSST. El Infiltrado era el Androide 1. Pero el líder en rebautizados era Load N Run, cuyos “renombradores” a veces tenían episodios de ictus cerebrales que les hacían escoger títulos propios de telenovela venezolana. Porque vamos a ver, en vez de “El Zorro” elegir “El Corrrrsario Negrrrro”… Si es que puedo escuchar la voz de Hugo Chavez. O en vez de Gift From the Gods, precioso título, poner “Deeecissión Divvvvina”. Por favor, haberlo llamado directamente “Soy tu dueñññña”.

La imaginación en los nombres no acaba aquí. En otros casos directamente se acababa. Winter Games es… pues “Juegos de Invierno” que para qué pensar más. Y si “One on One” es uno más uno, pues llamémosle Dobles y ponemos a “Super-Epi” y a Wayne Brabender en lugar de Larry Bird y el Dr. J., porque viene a ser lo mismo. El punto más fructífero de ingenio fue buscar un sinónimo de “Indiana Jones” para el desconocido juego Hermes Coll: el redactor de Load N Run eligió el mítico… “Okhlahoma Chons”. Clap clap clap. No tengo palabras.

Nunca la piratería tuvo tanto glamour, tanto contenido familiar y fraternal como en aquella época. Podíamos recordar tanto el momento en que nos regalaron tal original, o el momento en que quedamos con fulanín para grabarnos el último lanzamiento de Dinamic. Incluso hay hoy día coleccionistas y vendedores de Ebay que, por la inercia de aquellos tiempos, todavía ofrecen copias piratonas de calidad movidos por la nostalgia. Leed la polémica originada por unas supuestas copias falsas del Yenght y el Saimazoom para pasar un buen rato viendo fotos de diversos muarés y cintas de todo tipo. Yo que tengo varios originales de Dinamic, y tras ver la polémica, he de decir que parecen más falsas que un duro de madera pero sólo por este mítico hilo de mensajes yo las doy por buenas XDDD.

Presuntos Fakes USA-Software de Dinamic.

Piratear, queridos amigos, es malo. Pero nunca fue tan divertido como en aquellos años.

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6 comentarios

Que recuerdos… T_T

Yo no llegue a vivir esos momentos pero la verdad que en cierto modo estaban mucho más chulos que hacer clic como hoy en día.

PD: Como molan los iconos nuevos…

20 de diciembre de 2011 a las 22:47
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Que buenos tiempos, yo pase de grabar con doble pletina y tocar el “acimut” de oido para que cargaran algunos juegos a utilizar el “Master Copy” el mejor copiador que tenia e incluso tenia una pletina que grabab a doble velocidad creo recordar que no daba muchos problemas, en fin que tiempos jejej

20 de diciembre de 2011 a las 22:55
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Yo pensaba que los programas llamados “copión” empezaron con los primeros PCs. Lo que aprende uno aquí. Yo lo tuve en el PC y el juego Rick Dangerous original, aunque utilizaba el programa, nunca me hizo una copia que funcionase, así que se me jodió el original de tanto jugar y… ¡mira!… en la página Juego Viejo.com conseguí bajármelo y jugar con el gran emulador “DosBox”. Internet nos ayudó bastante. :D
Nosotros grabábamos con un caset de doble platina, esos que llevaban para grabar doble velocidad, y si recuerdo que algunas copias salían rana. Ya con las cadenas musicales si que mejoró mucho las grabaciones.
Por cierto, la semana pasada estuve en un Cash and Converters y había 1 cinta de un juego para Spectrum y 2 para Amstrad… No me imagino lo poco que podrían darte por vender estas joyas.

22 de diciembre de 2011 a las 1:02
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#4

jojojoj…desde luego sois increibles….que pocos articulos me encuentro, donde una parte de mi no florezca. He visto esa imagen del equipo de musica de Amstrad….yo tenia uno igual…bueno mi hermano mayor….madre mia….es impresionante….siempre dais en la diana? :smile:

Chapeau como siempre!

23 de diciembre de 2011 a las 19:56
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Score: 234
#5

Yo no vivi esos momentos pero si que los vivi con los disquettes de 5 1/4 a los que a lo mucho les cabian como 350kb de informacion, me acuerdo que yo hacia copias de programas y juegos, asi guardaba el original y usaba las copias.

26 de diciembre de 2011 a las 23:25
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Score: 19
#6

Yo creo que era más problema de los lectores de cintas que de las cintas en sí. A mí se me jodió un par de veces :-(

29 de diciembre de 2011 a las 8:55
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