Era Spectrum: “ATIC ATAC: El embrujo de ZX Spectrum”
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Escrito por JMV
9 de marzo de 2012

Castillos abandonados, brujas, magia, monstruos… Si tuviera que elegir un juego en el que realmente se empezara a vislumbrar la explosión de toda la iconografía de Ultimate, sería ATIC ATAC. Desde su misteriosa portada a su espectacular ambientación, todo ello confluye para sembrar el germen de los espectaculares lanzamientos posteriores de la compañía. Era 1983 y los Stamper nos avanzaron un poco de Underwurlde, el escenario de Knight Lore, los protagonistas de Nightshade,… No sé aún si debiera definirlo como un Pentagram en 2D o el Sabre Wulf en un castillo, pero lo que sin duda se puede afirmar es que ATIC ATAC es una obra maestra.

El propio folleto de instrucciones de una cinta aún en formato normal (a un paso ya de las cajas deluxe de posteriores lanzamientos) ya introduce los clásicos textos casi a modo de poesía:

“I never did believe in Ghosts or Monsters …

Not until now, not until the Main doors of the Castle closed and locked themselves behind me …

There’s no key here!!! I’m trapped!!!

HELP!!! … HEELLLPPPP!!! …

No-one can hear me … I’m alone … Why do the doors open and slam shut??!! … Is anybody there?? … HHEELLLLPPPP!!! …

I can see strange shapes materialising on the other side of the room … Evil eyes glaring at me … Footsteps … Something is coming down the corridor … Something large … Something cold … I must run quickly …

QUICKLY … HHEELLLLPPPP!!!! …

I must escape before it’s too late!!!!!”

Lo primero que nos llama la atención del juego es la posibilidad de elegir entre tres personajes: Wizard, Self y Knight. Aunque la jugabilidad apenas se ve afectada por la elección de personaje (cada uno tiene su arma tienen el mismo efecto), sí hay que tener en cuenta que cada uno de ellos tiene la habilidad de utilizar un tipo de objeto del escenario para teletransportarse a otro punto: un reloj, un barril,.. Esto hará que varíe ligeramente el tipo de estrategia a la hora de moverse por el escenario. Serf tiene además una mayor velocidad aunque tendremos que cuidar su inercia a la hora de controlarlo.

Si nunca habéis jugado al Atic Atac, os recomiendo que lo hagáis porque  pasaréis un rato genial: es de esos programas que han envejecido estupendamente. El objetivo es deambular por un laberíntico castillo hasta encontrar las tres partes de una llave gigante. Esta llave nos permitirá huir del castillo a través de la enorme puerta violeta que hay en la pantalla inicial. Las puertas para salir de cada estancia son blancas y en ocasiones se cierran “fantasmagóricamente” obligándonos durante unos segundos a lidiar con los enemigos si es que nos están bloqueando. Sin embargo, hay puertas especiales de diferentes colores que sólo se pueden abrir con su correspondiente llave, pero el problema es que hay 4 colores (rojo, verde, azul y amarillo)y sólo podremos llevar 3 objetos (es decir, 3 llaves o como máximo o incluso menos si llevamos otro objeto vital), por lo que el componente estratégico es más curioso de lo que el juego aparenta.

Tenemos tres vidas para finalizar la misión, y en el lado derecho de la pantalla tenemos una parte informativa que nos muestra, entre otras cosas, la energía que nos resta mediante un pollo asado que se va quedando en los huesos. Si morimos, quedará en el escenario una tumba como testigo de nuestro fallecimiento, y nos las volveremos a cruzar más de una vez, ya lo veréis. Un siniestro recordatorio de nuestro paso. Afortunadamente hay bastantes objetos que podemos coger para recuperar parte de la energía perdida, y se reponen cada cierto tiempo.

Los enemigos aparecen aleatoriamente por las habitaciones y no tendremos muchos problemas en eliminarlos o esquivarlos. Sin embargo, no serán los únicos. Diseminados por el castillo hay enemigos especiales casi indestructibles que sólo reaccionan ante determinados objetos: Drácula con la cruz, Frankenstein con una llave inglesa… aunque rara vez sentiremos la necesidad de acabar con ellos salvo por el mero placer de verlos desaparecer. Existe por ejemplo un personaje que guarda una puerta y que nos restará toda la energía de un plumazo si no encontramos la forma de evitar que nos dañe. También veremos esparcidas unas setas que si las tocamos nos harán perder parte de nuestras escasas fuerzas.

El castillo, bellamente recreado con una vista cenital de las estancias, posee varios pisos a los que acceder a través de escalinatas, siendo el más bajo un siniestro y cavernoso sótano. También hay trampillas en el suelo (a semejanza de la que anima la carátula) por la que podemos lanzarnos para acceder a pisos y habitaciones inferiores. Más de una vez será la única forma de llegar hasta una llave clave o hasta un objeto que de otra forma sería inaccesible.

Respecto a las cualidades gráficas, el juego presenta un nivel intermedio entre la aplastante calidad de los lanzamientos de Sabreman en adelante, y el toque más iniciático de los Jet Pac o Cookie. Sin embargo, el aspecto global es soberbio, con un gran colorido y diseño muy acertado. Los enemigos aleatorios son todo lo espectrales que se puede esperar, y todos los sprites se mueven con una suavidad impresionante marca de la casa. Y muy rápido: la agilidad en el juego será una constante y podremos desplazarnos de un punto a otro en muy poco tiempo. Es imposible aburrirse con ATIC ATAC.

Las habitaciones están representadas de manera inteligente definiéndose tanto con bloques gráficos de “mobiliario” (con un toque muy Underwurlde) como usando líneas en los límites. En los sótanos estas líneas (casi vectores) adquieren un aspecto de “pliegue” muy acertado a la hora de significar una caverna rocosa, y dotan al conjunto de gran atractivo. El aspecto sonoro es muy notable pese a la ausencia de melodías. Cada acción, incluso el propio andar, va acompañado de su propio sonido, y todo ello conforma una extraña sinfonía que tiene la virtud de ser muy reconocible. Simplemente con oír a alguien jugar podríamos reconocer perfectamente el juego, lo que constituye el mejor halago que se puede hacer a un juego de Spectrum.

Hay otro aspecto que debe reseñarse: el juego tiene una dificultad asequible. No sería raro acabarlo en las primeras partidas, y sin embargo aún nos quedará el aliciente de conseguirlo en menos tiempo, ya que éste se contabiliza. Esto no disminuirá nuestro aprecio por el juego ya que cada cierto tiempo querremos volver a sumergirnos en ese misterioso castillo embrujado. Tal es la magia de Ultimate, que empezó a desbordarse con este grandísimo clásico.

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3 comentarios

Score: 234
#1

Pies suena geniale ste ruejo retro habra que probarlo y ver enc uanto tiempo salimos de ese tetrico castillo… :mrgreen:

10 de marzo de 2012 a las 0:10
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La verdad es que es uno de los mejores títulos, aun hay otros, pero en éste, su diseño y jugabilidad lo convierten en un gran clásico elegante y ejemplar para otras compañías. Un exquisito juego de demuestra el esfuerzo y el buen hacer (con lo limitado que era la tecnología entonces) que hoy en día, deberían tomar ejemplo de cómo exprimir un procesador y salir una obra maestra.
Por aquellos años, si que salían buenos títulos y casi todos, con notas muy altas si se tuviese que puntuar. Que grande eran las compañías de programación de antes, ¡como nos sorprendían!. Erbe, Kriss, Dinamic, Loriciel, Topo Soft… ufff… sólo oir su nombre ya vuelvo a recordar los buenos momentos.

10 de marzo de 2012 a las 12:05
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excelente articulo hacia el juego lo hace muy atractivo, lo debo de probar algun dia..

10 de marzo de 2012 a las 14:08
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