Era Spectrum: Momentos memorables ante un ZX Spectrum
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Escrito por JMV
13 de abril de 2011

Un ejercicio divertido es recordar qué momentos podemos seleccionar entre aquellos que vivimos (en pasado o presente) junto al ZX Spectrum. He querido hacer un poco de recopilación memorística para ofreceros algunos instantes que seguro que coinciden con otros vuestros. En mi caso, en fin, son muchos, pero voy a seleccionar 10 instantes. He procurado adornarlos con fotos de mi propia colección.

PRÓLOGO

Tenía 9 años y me encontraba en una feria de informática en Aranjuez (de donde es parte de mi familia) Aunque pueda parecer un sitio poco indicado para ofrecer novedades, en uno de los stands tenían un ZX81. El ZX Spectrum 16K ya empezaba a asomar por las revistas especializadas, y cuando vi su pequeño antecesor y lo probé, se produjo un inmediato flechazo y fascinación por lo que veía. Por supuesto, todo comenzó con la conocida letanía “¡Papá, yo quiero uno!” que no concluyó hasta tiempo después (quizá un año) con la llegada del ZX Spectrum 48K de “gomas” a mi cuarto.

1. EL AMPLIO HORIZONTE.

Nunca el nombre de un software fue tan sugerente y premonitorio. A mí aún me conmociona mirar la mítica cinta “Horizontes” y pensar en la primera vez que la cargué junto a mis padres. No sólo recuerdo el momento de ver la flamante caja del nuevo ZX Spectrum 48K allá por 1984, sino el momento de conectarlo, de preparar el cassette. Era impresionante comprobar que los datos provenían de una cinta de música: el sonido al cargar, las rayas en pantalla, todo era novedoso y sorprendente. No sólo para mí: era una época en la que un ordenador de 52.000 pesetas no era EN ABSOLUTO barato sino un gran esfuerzo económico, y los padres pensaban en el aparato no como algo con lo que jugar sino con lo que trabajar o programar.

Recuerdo aquellas instrucciones desfilar por pantalla, explicando lo que teníamos entre manos, y finalmente el colofón, “El Muro”, el primer juego que probé en el ordenador. Sin duda, se abrió el horizonte y me invitó a explorarlo.

2. TOLKIEN ONLINE

“Toma, me ha grabado esto un compañero de trabajo”. Los primeros piratas fueron nuestros padres. La actividad de “préstamo” de juegos grabados comenzó en las oficinas, con un tráfico de cintas adornadas con carátulas fotocopiadas. A los pocos días mi padre me dio una cinta TDK de 60 minutos plagada de juegos y con una carátula fotocopiada de Yenght. ¿Os suena? Otro nombre llamó mi atención, El Hobbit, el famoso libro de Tolkien ¿hecho juego?. Paradójicamente, dos de los primeros juegos que cargué en el ordenador fueron aventuras conversacionales. El primero, de Dinamic, se convirtió en un reto laberíntico sencillo, pero la novedad de lo que veíamos fascinaba tanto que hasta los personajes nos parecían algo real. El Hobbit fue un impacto total, sus extensos textos, su ambientación, la posibilidad de dar órdenes a los personajes. Investigué el inglés sólo para poder jugar un poco a la mítica aventura de Melbourne House. Me resultó increíble que un ordenador pudiera interpretar mis órdenes escritas dentro del contexto de una aventura: no sabía, claro está, que sólo había comenzado a recorrer los primeros metros de la madriguera del conejo.

3. ¡COMPLETEMOS EL BABALIBA!

Un amigo y yo conseguimos el Babaliba casi al salir a la venta, con aquella promesa de Dinamic de dar un premio en metálico si conseguías acabarlo. Nos embarcamos en el reto de terminarlo cuanto antes, cosa que no fue nada fácil por cierto en una época en la que los pokes aún no habían hecho acto de presencia. No fui yo, fue mi amigo tocayo el que llegó primero y comenzamos entonces con los intentos de contactar con Dinamic para darles el contenido del final del juego. Por supuesto otro lo hizo primero, vete a saber quién (probablemente un tal Víctor Ruiz, que se llevó el premio), pero la recompensa sin duda fue la diversión y la excitación de aquellos días en los que jugar era algo más que machacar el botón triángulo para cargarse a Ares con unas espadas de fuego.

4. ¿UN MAPA DE SABRE WULF?

Saber de la existencia de Microhobby fue una fuente de diversión semanal, pero cuando un verano acudí con los amigos al quiosco del pueblo donde pasábamos las vacaciones (en la sierra de Ávila) y vimos una portada con el Sabre Wulf pixelado. ¿Qué era eso? ¿Otra revista? ¡Pero si vienen mapas del Sabre Wulf! ¡Y del Underwurlde! ¿Qué es esto de los pokes? ¿Jugar con vidas infinitas? ¡No me jodas!. Así que a pelearse por los dos únicos ejemplares del quiosco. A partir de ese momento cada Micromanía era un pequeño tesoro que se encargaba de destripar las intimidades de esos juegos que te fascinaban semana a semana, pero esa primera imagen del mítico logotipo de la revista, de la portada de Ponce, quedaron en mi retina para los restos.

5. ¿CÓMO ES UN JUEGO EN 3D?

Misterioso concepto. Y por supuesto uno de los regalos de reyes que me pedí en el 84 fue el KNIGHT LORE. Porque el halo de misterio que envolvía el juego, del que no había visto ni una sola pantalla, sencillamente no se podía aguantar. Prometía poco menos que magia en la pantalla, y el original era ya de por sí precioso, con esa caja de cartón. Me regalaron otro juego que no recuerdo, y en fin, al día siguiente estaba en El Corte Inglés para cambiarlo por el que realmente quería. Allí estaba, como un artículo de lujo, en una vitrina de cristal. 3.100 pesetas, señores. Una pasta. Y desde luego visionar la primera pantalla del juego, con el personaje en el castillo y en la televisión grande del salón. ¡impresionante! No se parecía a nada que hubiera visto antes, me dio un calambre cerebral similar al que más tarde tuve al ver el DOOM, o el QUAKE con una tarjeta 3dfx en alta resolución, o al ver aquella presentación del Zelda 64 con esa preciosa música. El Knight Lore fue poesía informática.

6. ¡QUE LE COOOORTEN LA CABEZA!

Saltamos unos años y ¡hop! Llega a mis manos un original de un juego de lucha con bárbaros del que conocía sólo a la espectacular modelo de la portada. Al cargarlo, la delicia de los luchadores con sus gráficos estilo cómic de Conan el Bárbaro (mi personaje favorito en aquellos años, y ahora probablemente también). Gran cantidad de movimientos, calidad gráfica notable. ¿Pero qué es ese movimiento rotatorio tan molón que hace la máquina? Eh.eh,eh,eh, un momento. ¿Me. me acaba de cortar la cabeza? ¿ESO que rueda es mi CABEZA? ¿ESO que patea ese monstruo que me arrastra es MI CABEZA???? Los juegos dejaron de ser infantiles para mostrar la crudeza. Ese primer ¡tchak!, esa primera decapitación, amigos míos, eso me dolió. Es historia del videojuego.

7. RASTREANDO

Porque esa era una de las actividades favoritas del domingo, hay que reconocerlo: perderse entre puestos repletos de cintas en el rastro, conseguir juegos ingleses que aquí ni conocíamos. 250 pesetas, sistemas de carga cutres, destripados, pantallas de presentación que eran el propio menú del juego. Poco glamour pero ¡era muy divertido, reconozcámoslo! Cuando empezaron las acciones legales, comprar juegos era encontrarse con el tipo de rigor en una esquina, que te llevaba a no sé donde y te sacaba de “extranjis” una caja llena de cintas. ¡100 pesetas! Los piratas se habían apuntado a la reducción de precios de Erbe. Y uno de esos días aparece el Fernando Martín Basket Master. “¡Pero si no ha salido aún!” Y claro que no había salido: al llegar a casa y cargarlo con un amigo esperando lo peor (un timo, por ejemplo), aparece. una versión extraña, como sin acabar. ¡Pero jugable con otro amiguete! Desde luego fue uno de esos momentos en los que uno siente que está accediendo a algo realmente clandestino. Qué sinvergüenzas que éramos.

8. ¡PIRATA, QUE ERES UN PIRATA!

Y que te lo digan a la cara, así, crudamente. Esto no fue una anécdota con el ZX Spectrum aunque comenzó con él. Tras ver la Abadía del Crimen en el ordenador de Sinclair, me compré la versión PC que venía preparada para usar con el PC1512 de Amstrad. Un amigo insistió en que le dejara copiarlo así que fui a su casa y se hizo una copia de seguridad con un programa copión de la época. Jugamos un rato con su copia para probarla, y cuando llegamos a la escena de la misa le hablé de lo flipante que era el canto gregoriano (el Ave María de Schubert. en la Edad Media) digitalizado. Pero no sonó eso. Sonó una voz digitalizada que gritaba ¡Pirata, pirata, pirata! Y que iba progresivamente distorsionándose. Mi amigo no volvió a encender el ordenador en dos días. Salimos acojonados de su casa. Paco Menéndez no sólo era un genio: era un cachondo.

9. ZX SPECTRUM REBORN

Hacia 1989 mi uso del Spectrum era muy esporádico. Los nuevos sistemas avanzaban, y los 16 bits empezaban a ocupar más de mi tiempo. En ese periodo hasta 1994 o 1995 realmente había poca gente que pensara que iba a tener un resurgir tan brutal el culto a los viejos sistemas de videojuegos. La SNES estaba en su apogeo y se empezaban a vislumbrar consolas como la PSX. Pero entonces descubrí los emuladores, mediante un CD publicado en PCManía que los recopilaba, y no daba crédito a lo que veía. Ni más ni menos que el Z80 de Gerton Lunter convirtiendo mi PC en un ZX Spectrum tuneado capaz de cargar y guardar partidas instantáneamente. Investigué la construcción del cable que a través del puerto paralelo permitía cargar juegos en cinta directamente con el emulador. En fin, no sé explicarlo, pero cuando introduje el LOAD “” y conseguí cargar a la primera el BATMAN de Ritman fue un momento surrealista. Ahí estaba. Spectrum Resurrection.

10. CLUB DE SPECTRUM

En esa misma época, y espoleado por el uso de los emuladores con los que estaba redescubriendo mi querido ordenador, se me ocurrió “fundar” un Club de Spectrum mediante un anuncio en HobbyConsolas. No os podéis imaginar la cantidad de gente que escribió. El momento de empezar a recibir decenas de cartas y paquetes en el espacio de unos pocos días fue sorprendente, algunos de ellos de chicos muy jóvenes que habían heredado el Spectrum de sus hermanos y se habían enamorado de él. Comenzó un verdadero tráfico de cintas de 60 minutos y pudimos intercambiar cientos de programas en su soporte cassette que nunca llegamos a tener en su día. ¡Una especie de recuperación de tiempo no disfrutado! Un auténtico regreso al pasado. El ZX Spectrum real y algún otro que compré por el camino echaban humo. Pero lo mejor fue las excelentes personas que conocí gracias a aquel Club, cuya amistad dura hasta hoy día. Luis, Ladis, Daniel. a todos gracias.

Seguro que tú, que sigues esta web, puedes contarnos tus, no digo 10, pero sí 5 momentos de esos de recordar siempre junto a tu Spectrum. Anímate. Espero que alguno de estos momentos te haya hecho recordar algo que creías olvidado.

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2 comentarios

Me acuerdo del copión en mi Amstrad 1512. :D
Lo de la abadía del crimen, os puedo entender muy bién. A mi me pasó lo mismo y me puso los pelos de punta, no era un simple susto, fué como vivir el miedo a cámara lenta. Joer, es que se pasaron.
Abu Simbel, Barbarian, etc,… son juegos que llevamos todos en nuestros corazoncitos, como los de Erbe, Dinamics, Kriss, etc.
¡Que épocas Dios!

14 de abril de 2011 a las 19:14
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Autor de Infoconsolas
#2

Bueno… como poder resumir todos los momentos inolvidables que me ofrecieron mis queridos Spectrum…

Recibir un flamante Spectrum +2A por mi comunión fue solamente comparable con el “enorme” salto tecnológico que mi padre me “regalo”, pasando de los 16K a los 48K. Mis primeras líneas de código desembocaron en largos (y sencillos) programas, creados por un chaval que todavía no podía traducir el significado de un THEN o GO TO, para mi no era ingles, era BASIC… Ver a mi hermano (Xavunis) maravillado tras apretar la “tecla mágica” y observar los resultados de ese programa cargado en cinta que tantos días me había llevado, comprar mi revista favorita (Microhobby), repleta de demos y juegos… Ir al videoclub y convencer a mi padre para adquirir un nuevo título por 395 Pts. , el tiempo de espera, las pantallas de presentación… ¡Los sábados por la mañana jugando al Android 1! , ¡el mapa del Navy Moves! , ¡el increíble mundo inexplorado del Livingstone Supongo!

Mi niñez y el Spectrum están íntimamente ligados, en una época donde los sentimientos estaban a flor de piel y las nuevas experiencias se grababan en mis retinas para toda la vida, el Spectrum fue mi fiel compañero de viaje, sin pantallas azules, sin lag, sin ralentizaciones no requisitos imposibles…
¡LARGA VIDA AL SPECTRUM!

PD: Ya hemos arreglado el problema con los saltos de línea. Thank you Xavunis

26 de abril de 2011 a las 15:35
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