Como reconocer a un “Rabiosillo”
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Escrito por David V
6 de noviembre de 2010

En mis muchos años como jugador, he tenido el placer de disfrutar de nuestro hobby preferido en cientos de hogares y salones recreativos, repartidos todos ellos por la inmensa geografía española o incluso, en el extranjero. Día a día, partida a partida, he podido comprobar, como todos los sujetos con los que compartía una o varias partidas, comparten también una serie de rasgos comunes que los diferencia en base a su comportamiento.

Si hace prácticamente un año nos adentramos en el interesantísimo mundo de los “Malillos”, hoy os invito a que nos acompañéis en el apasionante mundo de los “Rabiosillos”, una subespecie que lejos de estar en peligro de extinción, aumenta su número año tras año, sin depredador alguno que frene semejante plaga…

Sí señores, si la musaraña pirenaica tiene al veloz gavilán, como ave rapaz que delimite su población, el rabiosillo común no tiene especie que frene su propagación. Es verdad que en determinados ámbitos el rabiosillo contiene su ira, transformándose en un rabiosillo contenido (mucho más peligroso), pero incluso en estas situaciones se evidencian numerosas pruebas que delatan su condición.

El mundo de los videojuegos esta habitado por numerosas subespecies de jugones, formando la unión de todas ellas un delicado hábitat natural en el que todas juegan un papel imprescindible. El “Rabiosillo” es una de las más numerosas, en determinados estudios sociológicos se ha confundido o incluso llegado a afirmar que el “Rabiosillo/u” y el “Malillo/u” eran una misma subespecie, nada más lejos de la realidad. Aunque es verdad que comparten ciertos rasgos y conductas, el “Rabiosillo/u” es una subespecie totalmente independiente.

Muchos de vosotros os estaréis preguntando, ¿pero cómo se si mi mejor amigo es un rabiosillo?, ¿es posible qué en mi familia se encuentre algún rabioso?, ¿es hereditario?

Ante estas dudas, lo primero es dejar claro una cosa: la convivencia con un “Rabiosillo” es perfectamente posible, así que tranquilos. El “Rabiosillo” es una persona perfectamente normal en la mayoría de ámbitos, al igual que los “malillos” ingiere los mismos alimentos que todos nosotros, duerme por las noches y se relaciona con total normalidad.

Es en los momentos de ocio, en los que el “Rabiosillo” sale a la luz, cuando sus manos toman contacto con un mando, teclado o ratón, ya sea en solitario o en grupo, los rabiosillos pasan de la tranquila normalidad, a estados en los que la adrenalina y testosterona suben como la espuma. Es ahí donde nuestros sentidos deben saber adelantarse al momento fatídico, el momento en el que el “Rabiosillo” explota, el instante en el que deja de ser consciente de sus actos y la fiera que lleva dentro, se apodera de su ser con inimaginables consecuencias.

Pero una vez más, lejos de polemizar con estos individuos, quiero transmitir desde aquí un mensaje de tranquilidad. Son muchas las formas de apaciguar a un “Rabiosillo” y en pocas ocasiones el diablo que llevan dentro acaba por conquistar su mente. Con ánimos de ofreceros a todos un mayor conocimiento sobre esta subespecie de jugones y por vuestra propia seguridad, en Infoconsolas os proporcionamos una serie de consejos para reconocerlos desde un primer momento y de esta forma, que la convivencia con ellos sea lo más agradable posible, sabiendo como actuar en cada momento:

MOTIVOS DE LA TRANSFORMACIÓN

En el reino animal, dos son las situaciones en las que un miembro cambia de un estado de tranquilidad o letargo a un estado de alerta o brutalidad: Cuando se invade su espacio vital o cuando sus crías están en peligro.

En el caso de los “Rabiosillos”, un único motivo es el responsable de su transformación de apacible jugador a jugador rabioso: Cuando pierden. Es un dato de suma importancia, ya que toda la transformación gira en torno al número de partidas que el “Rabiosillo” pierda, ya sea en solitario o en grupo, no hay diferencia, lo único que cambia es su objetivo, su presa, siendo persona en caso de jugar en grupo o su propia consola u ordenador en caso de jugar en solitario.

GRADOS DE IRA

Atentos a este apartado, ya que realmente puede salvaros de serios problemas, tanto físicos como materiales. A continuación os expondremos los diferentes comportamientos del “Rabiosillo” dependiendo de su grado de ira, así como la forma de actuar en cada momento:

Nivel 0: Nada distingue al “Rabiosillo” de un jugador corriente, acabáis de empezar a jugar, va ganando o es la primera vez que prueba al videojuego que estéis jugando. No hay síntomas evidentes ni nada que temer.

Nivel 1: Estas ganando al “Rabiosillo” y este empieza a desarrollar los típicos síntomas:

- Dientes apretados: Tu compañero de vicio se va pareciendo cada vez más al Cordobes, la rabia empieza a aflorar.

Sugerencia: No te preocupes, disfruta del momento, son sus dientes. A este nivel podéis aproximaros a él tocándole con un palo o incluso metiendo vuestro dedo en su mejilla.

- Sonidos guturales: De repente empiezas a escuchar sonidos que poco tienen que ver con el videojuego, no es tu subwoofer, es el efecto que produce la ira de tu compañero al pasar por sus cuerdas vocales.
Sugerencia: Sube el volumen y continua recordándole verbalmente lo malillo que es.

- Insultos varios: Al personaje, al creador del juego, al diseñador de los mandos de la consola, a su propia familia o incluso a ti mismo. La cosa se va poniendo interesante, las derrotas van aumentando la ira del “Rabiosillo” y el segundo nivel esta cerca.

Sugerencia: Personalmente, lo mejor es no molestarles, dejarles seguir, pero sí dejar las gracias, tocamientos y aproximaciones. Una victoria vale mucho más que un simple insulto producto de la rabia, además, lo que dicen es sin rencor.

Nivel 2: La cosa se va poniendo seria, estáis jugando a uno de sus juegos favoritos y la paliza que esta sufriendo va camino de resultar “legen-daria”.
- “No me levanto, déjame otra”: Este caso es particularmente evidente, después de haber sido derrotado delante de un grupo de amigos, en vez de levantarse y ceder el mando, el Rabiosillo esgrime la frase de “No me levanto, déjame otra”, frente al abucheo coral del grupo.

Sugerencia: Si lo que se desea es apaciguar los ánimos del rabioso, lo conveniente es que el grupo se muestre fuerte y determinado, obligándole a levantarse y ceder el mando. Si por le contrario, lo que se desea es disfrutar un poco más del “espectáculo”, lo mejor es dejar al rabioso jugar otra partida, con su estado de nervios, lo más probable es que vuelva a perder y haya más diversión para todos los asistentes.

- “No es la última, una más”: Este caso sucede cuando los jugadores son dos individuos, después de horas de juego y con los ojos rojos, se acuerda una última partida. En este caso, si el “Rabiosillo” no consigue ganarla, olvidará todo lo pactado para jugar otra “última partida”, este comportamiento se sucederá hasta que el “Rabiosillo” consiga ganar.

Sugerencia: Los “Rabiosillos” también son personas, déjale una partidita más hombre!

- Apagar la consola: Así, tal cual… Estas en pleno 4 a 0, sólo faltan 10 minutos para que acabe el partido y el “Rabiosillo” es consciente de que ya no puede remontar el partido. Ya ha gemido, ya ha gritado y sus dientes hacen chispas, en esos momentos de disfrute el “Rabiosillo” se levanta inexplicablemente, se abalanza a la consola y con el dedo índice aprieta el botón “Reset”. Se acabó la partida, se acabó el sufrimiento.

Sugerencia: Aunque pueda parecer un acto de juego sucio, es algo que debemos agradecer. El “Rabiosillo” se siente presionado, angustiado, acabado… Él mismo es conciente de que en breve pasará al Nivel 3 y conociendo las consecuencias, decide cortar por lo sano. Debemos comprender estos comportamientos ya que realmente, somos los máximos beneficiados.

- Irse sin decir nada: Mucho más sorpresivo, este comportamiento es muy similar al anterior y por lo tanto, igualmente positivo para nuestra salud. El “Rabiosillo”, aquejado de una brutal paliza en uno de sus videojuegos preferidos y en plena transformación a “Súper Rabiosillo”, opta por la mejor solución para todos los presentes, levantarse sin decir nada en medio de una partida o en su finalización, encararse a la salida más próxima y empezar a andar hasta que desaparece de nuestro cambio de visión.

Sugerencia: Déjale marchar, déjale ser libre, que desate su rabia en su propio coche, hogar o contra el mobiliario público. Es el mejor consejo, al día siguiente te llamará como si nada y vuestra amistad seguirá intacta.

Nivel 3: El suelo empieza a temblar, la energía desarrollada por la rabia es perceptible en todo el entorno… Tics compulsivos, mirada perdida y pelo encrespado hacen temer lo peor. Aun así, hay algunos jugadores amantes del máximo riesgo que se atreven a forzar un poco más la maquinaria del “Rabiosillo”. Es su juego favorito, al que más juega, es consciente que tú sólo juegas de vez en cuando pero eres mucho mejor que él.

- Lengua sangrando: Apretar los dientes ya no es suficiente, te encuentras delante de un “Rabiosillo” de los que no abandonan ni resetean las consolas, él sólo quiere ganarte, esta cegado. El comportamiento de la lengua sangrando responde en verdad a una contención de su propia ira, prefiere autolesionarse para calmarse y de esta forma, poder seguir la partida.

Sugerencia: Fingir un dolor de barriga, cambiar de juego, hacer una pausa para merendar… Cualquier cosa con tal de evitar que la situación se prolongue. Si eres todo un kamikaze, un amante del riesgo, pídele amablemente que se levante, coloca una toalla o colcha debajo suyo para que no te manche el sofá y continua la partida.

- Tirar los mandos o golpes aleatorios: La violencia ya ha llegado, has querido jugar con fuego y estas viendo los resultados de un verdadero “Rabiosillo” en Nivel 3… ¿Qué esperabas? Puñetazos al sofá, patadas a la mesa, golpes a su propia pierna o tortazos a su cara son algunos ejemplos, aunque el clásico por excelencia es tirar el mando con todas sus fuerzas a la pared más cercana.

Sugerencia: No importa que estés en su casa, no importa que sean sus mandos, recuerda una cita inexistente o la excusa que se te ocurra, pero sal de ahí. No lo fuerces más.

- El Reto definitivo: Si habéis llegado hasta este punto, es que realmente no valoráis como es debido vuestra vida. Llegado a un nivel de impotencia inconmensurable debido a sus derrotas, el “Rabiosillo” opta por la solución definitiva: Retarte a una única partida para ver quien es mejor, para siempre y con reconocimiento perpetuo…

Se lo juega todo a una carta, es su única oportunidad para bajar sus niveles de rabia y volver a ser feliz, confía en que en esa partida su concentración sea extrema y la presión te pueda. Aparentemente volverá a estar normal, fingirá un estado de placidez y falsa seguridad, es la calma que avecina la tormenta.

Sugerencia: Evita el confrontamiento!! No juegues esa partida, no aceptes el reto o en caso de que sea imposible, déjate ganar. Si no lo haces, todo puede estar perdido.

- Nivel 4. Punto sin retorno…

He visto cosas que vosotros los hombres no creeríais. Consolas volando en las calles de mi barrio. He visto madres llorar por sus televisores despedazados. Todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir

¿Pero quien te mandaba hacerle un “Perfect” en un reto definitivo y a su juego preferido? Olvídate de la cordura, olvídate de lo humano o lo “natural”, estas a punto de ver las consecuencias del monstruo que tú mismo has ayudado a crear, podrías haberlo evitado, pero tus risitas, gracias y tu ego han despertado a la bestia.

Ya no hay rabia, ya no hay ira, sólo una furia incontrolable. Nada puede ayudarte y los efectos son imprevisibles. Tan sólo podemos desearte una cosa: Suerte…

Acabamos de esta forma, nuestro particular acercamiento al mundo de los rabiosillos, esperamos que os haya resultado interesante y práctico a la hora de entablar relaciones con esta subespecie. Cualquier información adicional que podáis ofrecernos nos será de suma utilidad, ¿conocéis a algún “Rabiosillo”? ¿Hasta que nivel habéis llegado o presenciado?

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11 comentarios

David V, aunque tus puntos tengan algo de “gracia” la verdad, y por desgracia, tienes más razón de que como es aire lo que respiramos.
Es típico a ver visto a gente, que en unos recreativos, golpeen la botonera exclamando un: -Jodeeer- o incluso ver, un chaval golpear el cristal de la máquina y hacerlo añicos, así como también, jugando una partida al Super Soccer de Snes, uno de los amigos, romper el mando contra el suelo.
No podré contar la historia al pié de la letra, ya que las personas implicadas, amantes de las consolas, podrían ser usuarios de esta página, podrían identificarse, y lo único que quiero es abrir una herida, que para algunos cicatrizó. Para haceros un resumen:
Estabamos en casa de unos amigos que hacia poco que los conocía, por mediación de un amigo. Jugaban a futbol. En el piso también estaba mi hermano, al igual que un vecino. Éste no paraba de ganar y mofarse, y el otro aguantando en su propia casa esa falta de “tacto” por su amigo vecino. Las burlas pasaron a “meterse” con risas, burlas hacia su novia. Yo le dije al chaval que no le faltara el respeto ya que no estaba en su casa. No tardó mucho. Se levantó el ofendido, lo lanzó por encima del sofá volcando la mesa del comedor, y lo corrió a puñetazos hasta la puerta de la vivienda. Mi hermano acojonado (no volvio más allí). Yo lo cogía para evitar que le pegara más (fué todo muy rápido), mi amigo cogía al otro chaval que también estaba dispuesto a darle. El chaval ensangrentado pudo salir a duras penas. Yo aun tiraba del chaval hacia atras para que no siguiera pegandole, lo tire y lo sente detrás de mi y saqué al chaval y cerré la puerta de la vivienda. Yo ahí tuve que hacer de “moderador” y hablé con el chaval al dia siguiente (el agredido), ya que ni lo despedí, ni miré si podía irse o seguia tumbado en la puerta. Tuve que disculparme. Estos, siendo vecinos, con el tiempo sólo se saludan, aunque los otros chavales, lo invitaban para quitarse esa gran espina de culpabilidad, el “agredido” nunca más cedió. (Lo entiendo al 100%). No porque el agredido les tenga miedo, sino porque ya no aceptaba su amistad.
Todavía seguimos en la casa minutos despues de la agresión, arreglando todos los muebles que se tumbaron, y seguimos jugando, aunque el silencio, daba paso a la increible y dolorosa culpabilidad en un ambiente en la casa y, psicologicamente por mi parte, absorto, incrédulo,… como si de un sueño se tratase.
Todavía voy a casa de estos amigos mios. No se volvió a hablar ni sacar, ni en broma, la vegonzosa situacion (para todos) y, aunque parezca increible, ya no surgen ningún tipo de rábia, porque aunque pasó hace años, a la minima y bajo el silencio, al unísono, a todos nos vienen aquella situación, y ¿cómo sabemos que todos pensamos lo mismo? El silencio, una mirada hacia la pantalla perdida en aquel conflicto, como si traspasases la pantalla con la mirada. Ahí es cuando, con una palmada, nos decimos: -¿Nos vamos a tomar algo?-
No os podeis imaginar, lo marcado psicologicamente que nos ha dejado aquella situación. Y que deseo que nadie pase o viva por donde pasé. Por eso doy las gracias a David V, por superarse en sus artículos cada vez mejores y que sigais los consejos que os a dictado, porque aunque parezca cómico, tiene toda la razón del mundo.

7 de noviembre de 2010 a las 0:49
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Yo me confieso Rabioso de nivel 3, pero sorprendentemente solo soy rabioso jugando contra la CPU. Contra amiguetes no he superado jamás ni el Nivel 1, poco más de cagarme en todo lo nacido y quejarme de los controles. No se, jugando contra jugadores humanos como que hay mejor rollo, por lo menos en mi caso.

Eso si, contra la máquina ya han sido varios los mandos que han acabado contra el suelo. Eso si, de eso hace ya tiempo, ahora suelo controlarme bastante más.

Y yo que pensaba que era único…

7 de noviembre de 2010 a las 1:18
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En mi caso Imsai8080, me considero de nivel 1. Sólo suelo acordarme de quien programó el juego, y llego a decir a veces: -Esto no se lo pasa ni los programadores del juego.
Los hay peores, y eso me consuela. Yo jamás tiré un mando al suelo, pero un poco mosca con algún título si que he salido.

7 de noviembre de 2010 a las 2:41
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Score: 6
#4

Yo he hecho una cosa que no comentais en el articulo (muy buenos ambos, ¿eh?) y es decirle a un “Super Rabiosillo” (Lvl. 4): ¡Buf! Que malo que eres…

7 de noviembre de 2010 a las 4:29
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Score: 31
#5

Recuerdo el need for speed 2 en su modo knock-out o algo asi, heramos 4 autos (carros, coches o como los llamen por ahí) y estaba clasificando tercero… pero en la última curva la CPU me choco y me dejó último. Era como la cuarta vez consecutiva que quedaba eliminado. Saque el disco de la consola y los aplaste contra el suelo al mejor estili DJ Hero… el disco no funcionó mas.
Luego con un amigo jugando al Jade Cocoon de PSX lo terminamos rapidamente (demasiado rapido para un RPG). Al notar que se había terminado el juego mi amigo que era el que estaba jugando me tira el pad contra el suelo… casi lo mato. Por suerte el pad sobrevivió, pero las ganas de seguir jugando ese juego… no.

7 de noviembre de 2010 a las 5:26
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Jooooooder!!! vaya historia Dani!!!. Bueno nosotros, es decir, casi siempre he jugado con mi hermano y primos nunca hemos llegado a las manos (siempre jugamos al FIFA), pero un cabreo de apagar la consola sí que ha habido. Tengo un primo que en mi fuero interno tengo totalmente prohibido jugar con él, porque es competitivo a no poder mas. A mi realmente me da igual ganar que perder ya que siempre cojo al Cádiz y mis rivales el Madrid, el Barça o el Atleti…así que es normal…pero cuando gano me da un subidón que no veas. Lo que sí que me cabrea bastante es la IA de los porteros del FIFA. Es que están amamonaos macho. Y da igual al equipo que coja, son todos unos putos coladeros. Es por eso que voy ya por mi quinto mando de Play…por eso tengo siempre la cosa de comprarmelos baratitos, porque sé que mucho no van a durar. Por cierto Stewie, como coño se juega a un RPG entre dos personas? y eso de que se cabree por que se acabe un juego es de pena macho, y mas un Rpg, que es practicamente como leerse un libro. Una vez que te lo has acabado, lo cierras y a por otro. Sé que hay Rpgs cortos y eso, pero cabrearse por eso no lo entiendo.

7 de noviembre de 2010 a las 12:22
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Pues si Dobrigin, fué muy chunga aquella tarde, y eso que os lo he contado en un todo más suave,… tranquilos, no hubo ni apuñalamientos ni nada. Pero si llegué a creer que lo mataban, menos mal que estabamos nosotros.
También es la primera vez que oigo que una persona se mosquea cuando llega el final de juegos. Curioso.

7 de noviembre de 2010 a las 14:23
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Score: 21
#8

Confieso que yo he llegado al nivel 3, jugando contra la CPU y al nivel 2 contra otras personas; pero vamos hombre!, habemos gente que es temperamental y no podemos cambiar de un dia para otro, ademas que guardarse la ira hace muy mal que en vez de expresarla, ahora la forma de expresarla deberia ser una que no dañe a otros, aunque es dificil.
Habemos gente que tiene lo que se llama el caracter bilioso y no podemos forzarnos a cambiar, hehe, somos competitivos y temperamentales, ahora si hay que tener cuidado de no herir a otros y es lo que siempre intento hacer, pero hay algunas personas que si se merecen una hostia, en serio!

7 de noviembre de 2010 a las 19:45
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Yo personalmente procuro no reirme JAMAS del rival al que gano. Creo que es mas importante saber ganar que saber perder, y hablo de mi época de jugador de videojuegos y de futbolista.

Lo de la historia de Dani es desde luego increible…aunque recuerdo que en mi grupo ocurrió algo parecido con un amigo que tenía un mal perder…hasta se ponía a llorar como un crio!!!!! De verdad, era algo alucinante

7 de noviembre de 2010 a las 20:51
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Score: 21
#10

Yo he visto peores: el niño loco aleman! hehehe, pero NO es culpa del videojuego como muchos ignorantes dicen, sino de el niño en si y sus padres.
Es muy cierto lo de no reirse del rival al que uno le gane, por que con personas temperamentales como yo puede venir la explosion xD

8 de noviembre de 2010 a las 3:34
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Score: 22
#11

Todos tenemos un rabiosillo dentro, la combinación malillo y rabiosillo se me hace difícil, ya que el malillo tenderá a evitar el enfrentamiento, por lo que yo acercaría más al rabiosillo a la subespecie de los buenillos hipotéticos (que solo ellos se lo creen).

Un muy divertido artículo, gracias y saludos

12 de noviembre de 2010 a las 0:34
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