
Antes de comenzar el análisis creo conveniente confesarme por los pecados que pueda cometer. El género de los First Person Shooters no ha estado nunca entre mis favoritos, y mira que lo he intentado. He jugado a prácticamente todo FPS que ha aparecido en el mercado, desde los primitivos inicios (Wolfstein 3D, Doom, Quake…) hasta sus últimos exponentes (COD Modern Warfare 2, Gears of War, Resistance…) y muy pocos han sido los elegidos que han logrado dejar un poso de satisfacción en mi corazón de jugón.
La primera parte del título que hoy nos ocupa fue uno de esos extraños elegidos que logró cautivarme desde un primer momento. A una historia soberbia, un aspecto técnico muy cuidado y una jugabilidad depuradísima (con la inclusión de “mechas” para combatir) se unía un modo online que era la guinda de un pastel verdaderamente sabroso. “Lost planet” fue considerado como uno de los mejores títulos de 2007 por todo lo que ofrecía, pero sobre todo por ser un producto directo y redondo en todos sus aspectos.
Ahora en 2010 aparece por fin la continuación de este excelente título bajo la dirección de Kenji Oguro, que fue el encargado junto con Keiji Inafune de la primera entrega. En esta ocasión el señor Inafune no ha participado directamente en el título (se encuentra inmerso en el desarrollo de “Dead Rising 2”) lo que ha podido ser la causa del desmoronamiento de esta segunda entrega.

La historia nos sitúa otra vez en el planeta E.D.N III, diez años después de la anterior aventura. El paisaje ha cambiado en ciertos sectores del planeta de forma radical, con la aparición de junglas y desiertos por causas completamente desconocidas. En este caso no tomaremos el papel de un personaje en concreto, sino que combatiremos en la guerra civil en la que están inmersos los Piratas Espaciales y los miembros de NEVEC por el control de la energía térmica al tiempo que luchan contra los poderosos Akrid, los “bichejos” nativos del planeta que tanta guerra nos dieron en la precuela.
El aspecto gráfico de Lost planet 2 es uno de sus puntos fuertes, mostrándonos unos escenarios muy bellos con un nivel de detalle bastante alto y mucho más variados que en su antecesor. Podremos luchar en zonas nevadas, desiertos e incluso junglas, todas ellas localizaciones muy detalladas y con un excelente nivel artístico. Como era de esperar, lo más destacable de este apartado son los impresionantes Akrid de nivel G, bestias de un tamaño monstruoso y gran espectacularidad.
Aunque el aspecto gráfico sea superior a la primera parte, algunas caídas ocasionales del framerate juegan en contra del título, con unas ralentizaciones que son verdaderamente incomprensibles en los tiempos en los que estamos. Son escasas, pero molestan.

La parte sonora del juego se mantiene al nivel de su antecesor, siendo tanto los FX como las melodías bastante correctas, a pesar de que no destacan en ningún momento como si ocurre con otros títulos de este género.
En cuanto a los movimientos y control de los personajes, las novedades son mínimas, funcionando con la misma eficacia y sencillez que en la primera parte.
A la hora de hablar de la jugabilidad de “Lost Planet 2” han habido pocas novedades con respecto a su antecesor. Entre ellas cabe destacar la nueva forma de recuperar energía, usando para ello un dispositivo llamado armonizador que debemos cargar con energía térmica. Para usarlo bastará con pulsar Start y nuestra barra de vida subirá como la espuma. Dicha energía térmica podrá ser también lanzada en esta ocasión con el fin de abrir una serie de cofres especiales o bien para dar “energía” a nuestros compañeros de escuadrón.
En cuanto al armamento, muy pocas novedades se han incluido, destacando por encima del resto la aparición de escudos y armaduras que aumentarán nuestra capacidad defensiva. Otro cantar es el armamento que encontraremos en los modos online, con una enorme cantidad de armas y objetos bastante interesantes con las que hacer el mayor número de “juderías” posibles a nuestros prójimos (espadas láser, diversos vehículos, granadas de teletransporte, etc..)

Otra novedad a tener en cuenta es la nueva barra de equipo. A diferencia de su antecesor, donde la partida terminaba cuando nuestra barra de energía llegaba a 0, en este caso tendremos una barra de equipo que irá subiendo a medida que colaboremos con los compañeros de grupo, activemos puestos y realicemos las submisiones que se nos piden. Mientras esta barra esté llena, podremos morir las veces que sean necesarias, regenerándonos en el último punto de control (o en el que decidamos). Una vez la barra de equipo se agote, si nuestra barra de energía llega a cero la partida habrá concluido.
En los diferentes modos de juego que el título nos ofrece es donde se han producido las mayores novedades jugables. El modo campaña es lo que se podría considerar el “modo historia” del título, que es a todas luces el gran error del que Lost planet 2 hace gala.
El título no nos muestra una historia como tal de la forma que hacía su antecesor, sino que nos sitúa en diversas batallas entre ambos bandos y los Akrid, por lo que controlaremos en cada misión a un Pirata Espacial distinto de nombre desconocido y su grupo de compañeros de nombres igualmente anónimos y de personalidad cero.
Esta forma de enfocar el desarrollo del título no hace más que lastrarlo, ya que en ningún momento entramos en la historia ni nos sentimos parte de ella. No nos importará un pimiento que facción tiene la razón o sus motivaciones para la batalla, ya que de la forma en que se trata el argumento solo nos importará matar y conseguir cumplir los objetivos que se nos muestran. Es en el último nivel del juego donde la trama cobra algo de sentido, aunque no llega ni por asomo al nivel de su antecesor.
Al problema con el argumento y desarrollo de la historia se une la limitadísima IA de nuestros compañeros en este modo, que más que colaborar en la misión están ahí para estorbar y hacernos las cosas mucho más difíciles. Han sido varias las ocasiones en las que los personajes se han quedado quietos sin disparar a los enemigos en plena batalla o las veces en las que se han puesto delante justo cuando estaba a punto de lanzar un cohete. Afortunadamente, dicha campaña puede jugarse con otros 3 compañeros humanos a través de los servicios online de cada sistema, o bien con un compañero si jugamos los dos desde la misma consola. Estas dos opciones son sin ningún lugar a dudas la mejor forma de disfrutar este limitado modo de juego, del que destacaríamos sobre todo las sensacionales batallas contra los Akrid G, de una duración y espectacularidad altísimas que, además, en este caso se podrán realizar al más puro estilo “Shadow of the colossus”: Escalando al Akrid para buscar su punto débil, lo que aumenta exponencialmente la espectacularidad.

La enorme oferta online que el “Lost Planet” original nos ofrecía ha sido considerablemente mejorada.A la enorme personalización de los personajes que se nos ofrece hay que sumar el nuevo modelo de puntuación que se ha establecido (obtendremos créditos o “puntos de experiencia” a través de las batallas en cualquier modo de juego con los que mejorar nuestro personaje) y las entretenidas y variadas modalidades online, que si bien no innovan prácticamente nada con respecto a su antecesor nos ofrecerán diversión para varios meses (hasta la llegada del consiguiente DLC con nuevas modalidades y mejoras)
Para concluir con los modos de juego que el título nos ofrece podemos hablar del entrenamiento, opción en la cual deberemos superar una serie de retos que la CPU nos propone. No es gran cosa, pero ante la ausencia de opciones de interés para el juego offline puede al menos hacer un apaño…

En definitiva, nos encontramos ante un título con dos valoraciones muy diferentes. Mientras que su modo offline carece de interés alguno por una historia mal contada y sufre de problemas serios de IA que lastran definitivamente su jugabilidad, el modo online del mismo es de un nivel muy alto, rozando prácticamente el sobresaliente.
Se nota que desde Capcom se ha enfocado el título descaradamente hacia el juego online, pero eso no justifica el pasotismo y la desgana con el que han tratado el modo campaña individual y la limitada oferta offline del juego. De ahí que el resultado sea un producto que nada en la mediocridad y que solo tendrá verdadero valor para los jugadores que decidan utilizarlo como juego “en línea”, donde además podemos encontrar ofertas similares e incluso superiores a poco que nos molestemos en buscar.
Un pequeño tirón de orejas a los chicos de Capcom, ya que saben hacerlo mucho mejor de lo que han demostrado con esta continuación. Esperemos que en futuros títulos vuelvan a hacer gala del talento y la solidez con la que siempre han sabido dotar a sus productos.
Nota: Para ver un análisis numérico del título incluyendo sus pros y contras no olvides visitar mi blog: www.palaciodesilicio.com
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