El intercambio de videojuegos (versión “histórica”)
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Escrito por David V
30 de agosto de 2010

Hace pocos días, en el artículo de “Videojuegos y sobradas”, recordaba brevemente aquellos años en los que el intercambio de videojuegos era algo usual en los recreos del colegio. Pensando en esta sana costumbre que se va perdiendo a medida que pasan los años, me gustaría compartir estos recuerdos comunes con todos vosotros…

El intercambio de videojuegos daba pie a situaciones bastante dispares: amigos que dejaban de serlo, juegos que no volvían, padres diplomáticos llamando a otros padres… Volvamos a la época del Colacao por las mañanas recordando uno de los comportamientos más habituales de los jugadores de videojuegos, el intercambio de videojuegos.

Para un jugador que se precie como tal, un videojuego es uno de sus bienes más preciado, como es normal, si miramos para atrás y recordamos nuestra infancia y adolescencia, el valor de un videojuego se multiplicaba exponencialmente.

El principal motivo era el difícil acceso que teníamos a los mismos, por esos años España no formaba parte del G-8 (nótese la ironía) y nuestros padres tenían mejores cosas en que gastarse sus pagas que en un cartucho japonés de 17.000 pts. Esta escasez de videojuegos hacía que la muchachada se viese forzada a ejercer el noble arte del intercambio de videojuegos, dando pie a innumerables situaciones que seguramente muchos de vosotros habréis vivido, pero empecemos por el principio…

La prehistoria: Las Game & Watch

Durante unos años las makinitas de toda la vida se convertían en las estrellas de los patios, después de la temporada de comics, las canicas o las peonzas, un niño iluminado caído del cielo aparecía con una makinita al colegio y se sentaba solitario en una pared a la sombra. La chispa de la vida señores…

Guiados por un sentido innato en los jugadores, ese niño aparentemente marginado se encontraba al poco tiempo rodeado de dos o tres chavales más, investigando, analizando, olfateado, observando que pasaba dentro de esa pantalla. Al día siguiente ya eran cuatro esos chavales absortos cada uno con su propia maquinita, a los dos días ya eran doce… A la semana más te valía haberte llevado tu propia maquinita para no ser tú el marginado.

En ese microhabitat dentro del patio del colegio, las normas y los roles cambiaban completamente. El rey de la manada pasaba a convertirse en el afortunado poseedor de una Dual Screen o las macro maquinitas de Nintendo con reflejo y retroiluminación, daba igual si tenía gafas de tubo, aparatos y era pelirrojo con pecas, esas dos semanas el poseedor de la mejor makinita era el rey.

En esa tierna infancia, el intercambio de makinitas hacía florecer en nosotros nuestros mejores dotes de negociación, algo realmente difícil ya que el objeto a intercambiar lo teníamos a la vista, así que no era fácil colar tu vieja maquinita “2 botones” de carreras de coches por un Pacman en condiciones, pero con mucha labia a veces conseguíamos jugar unos 5 minutos a esa ansiada maquinita.

Dentro de los cientos de maquinitas existentes, las Casio de 5.000 pts eran una buena baza que te daban opción a todo un elenco de intercambios, aunque el rey, indiscutiblemente, era el poseedor de la Dual Screen de Zelda. Imposible competir…

Desde aquí, antes de continuar, quiero agradecer a esos cientos de “niños guía” que se aventuraban a ser los primeros. Que la luz este con vosotros.

Las cinticas…

Ai las cintas… 20 minutos de espera hacían que cualquier juego mereciese la pena. Ordenadores como el Spectrum, Amstrad, Commodore, y MSX, en este orden, tuvieron un gran éxito en nuestro país. Los poseedores del Spectrum teníamos una gran variedad de juegos pero los peores gráficos, los del MSX tenían unos gráficos increíbles pero poca variedad en comparación.

De esta forma, el intercambio de videojuegos creó divisiones dentro de las clases e incentivo contactos que de otra forma jamás hubiésemos hecho. Los poseedores de un MSX o Commodore hacían pequeños círculos de 3 o 4 miembros mientras que el resto teníamos una amplia variedad para escoger. Fue en esos años donde muchos descubrimos el porqué de la doble platina.

Aun así, nuestra tierna infancia, el trafico de “copias de seguridad” entre los compañeros de trabajo de nuestros padres y la gran Microhobby con sus juegos y demos de regalo, hacían que los juegos del Spectrum y compañía fuesen fáciles de conseguir, por lo que el intercambio fue mínimo comparado con años posteriores…

La eclosión: las consolas de 8 y 16 bits, el “boom” del intercambio

Las consolas llegaron a nuestras vidas como una muestra de lo que debía ser el paraíso. Gráficos increíbles, personajes con carisma ilimitado, un buen control y eliminación de los tiempos de carga. ¿Habíamos encontrado por fin la felicidad?

En absoluto, en el paraíso de las consolas también se encontraba la manzana de la discordia: Los abusivos precios.

Nos llegaron por reyes, cumpleaños y comuniones, nos hicieron vivir experiencias únicas con nuestros amigos Mario, Alex Kidd, Sonic o las piezas del Tetris. Pero tras habernos pasado una y otra vez dichos juegos, el veneno recorría nuestras venas pidiéndonos más y más… Nuestras madres tenían la solución: “Niño, el jueguecito este cuesta un dineral, así que se lo pides a los reyes”

Y ahí se acababa la historia. Ante este panorama, el intercambio de videojuegos se volvió una autentica necesidad para la supervivencia del jugon:

- ¿Tienes la NES?

- No, tengo la Master, ¿por?

- Adiós

En poco tiempo, uno se sabía de memoria los juegos y consolas de cada uno de su clase, no te había aprendido los ríos y montañas de la península, pero sabías que Juanito le había dejado el Tortugas Ninja 2 semanas a Manolito y que después de Pepito te tocaba a ti. El “boom” del intercambio había llegado, la manzana de la discordia había sembrado su semilla y el dicho de “por el interés te quiero Andres” se había apoderado de todos nosotros.

El intercambio de videojuego nos enseño entonces lo que toda una entidad como la iglesia no había conseguido en todos nuestros años de vida… Los 10 mandamientos del intercambio:

1. Amarás a Dios sobre todas las cosas: Dios era el forrado de tu clase, el que tenía 3 consolas y treinta y tantos juegos para la Megadrive o la Super Nintendo. Con tu juego incluido en el pack de lanzamiento y un misero B.O.B. comprado por tu abuela por un depravado vendedor, debías cuidar, amar y adorar a tu Dios.

2. No tomarás el nombre de Dios en vano: No vaciles al forrado chaval, el forrado se compraba todas las revistas y controlaba igual o más que tú. Intentar colarle el Motocross Maniacs de la Game Boy por el Zelda te podía salir bien una vez, pero luego el chollo se acababa.

3. Santificarás las fiestas: Reyes, Papa Noel, cumpleaños, santos, ratoncito Perez y hasta el día del “niño farruquito” si hacía falta. En una edad en la que todos queríamos ser mayores salía mejor hacerse el tonto e ir chupando del bote…

4. Honrarás a tu padre y a tu madre: Tú querías ser un rebelde adolescente, querías molar y no hacer caso a tus padres, irte de casa y volver pasadas las 11 pero… También querías ese Dragon Ball 2 alucinante que te abriría las puertas a un sin fin de juegos para intercambiar, así que no te quedaba otra, boquita cerrada y vaciladas en el colegio y punto.

5. No matarás: Difícil, muy difícil en determinados casos… Pongamos un ejemplo:

(5 minutos tras probar el juego que has cambiado por tu Final Fight, llamada a casa del sujeto)

– Hola… Esta Carlitos?

madre de Carlitos – Sí, de parte de quien?
– De la mano de Dios que ejercerá justicia sobre su hijo señora.
Carlitos – ¿Qué tal David, como estas?
– Mis venas llevan la furia del Señor Carlitos, me dijiste que era el Mortal Kombat japonés y es un juego de puzzles de Hello Kity. Voy para tu casa y me devuelves el Final Fight ahora mismo.
Carlitos – Mmm… Lo siento David pero se lo he dejado a mi vecino y se ha ido todo el fin de semana al campo…

6. No cometerás actos impuros: Como es normal, algunas veces éramos nosotros los que datamos pie al quinto mandamiento:

(carta de Carlitos a mi casa en la playa)

Querido David, ese juego 50 en 1 de la Game Boy y del que tan bien me hablaste, ha resultado ser una recopilación de pokes de un plataformas de Bugs Bunny. Tu primo ya me ha informado que te has ido todo el mes de veraneo, así que te escribo esta carta para expresarte mi más profundo odio, aversión y rencor.

Has pasado a convertirte en mi “Camino del Ninja”, la venganza será mi motivación y tu cabeza mi trofeo. Nos vemos en 8º de EGB.

Con cariño,
Carlitos.

7. No robarás: Bueno, este que puede parecer un tema delicado sucedía más a menudo de lo que ahora pensamos. Instrucciones que no volvían, juegos que habían sido victimas del castigo de unos padres, pases de mano a mano para descubrir que tu juego estaba en Cuenca, en manos del vecino del primo del chaval de tu clase…

8. No dirás falso testimonio ni mentirás: Imposible no hacerlo… Tú “Sólo en casa” no era un juego normal, claro que no… Era un prodigio de la tecnología a años luz del Virtua Racing o Donkey Kong Country, su jugabilidad era endiablada y su música hipnotizante.

Que grandes eran esos años en los que la Hobbyconsolas era prácticamente la única fuente de información… y sus notacas al Krusty Super Fun House o la Familia Adams!!

9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros: ¿Pasar una tarde en el cine con una chica con aparatos, pagando tú para ver una peli de amor y con la única recompensa de poder cogerle la mano o echarte un viciete de viernes tarde al Mortal Kombat? Claro que sí… SANGRE!!!

10. No codiciarás los bienes ajenos: Bueno, realmente esta es la base del intercambio de videojuegos, codiciar el bien ajeno, así que había que hacerlo sí o sí.

Tras esta maravillosa época, llegó el despiporre señores…

Sodoma y Gomorra: El PC y sus discos de 3’5”

 

(mismo colegio, mismo patio pero con música de Chimo Bayo de fondo y Malibu con piña en todas las mochilas)

– Que pasa Carlitos!! Como va ese Monkey Island!!

Carlitos – Guapo, guapo! Ya me lo he copiao, aquí lo tienes

Chico avispado – Veeeeendo, veeeendo!! Todas las novedades!! Tomad el listado, 200. pts por disco.
muchedumbre – Ja ja ja ja…. Viva la fiesta!! Bombas bombas, ¿Qué pasa?

– Hey chaval desconocido! Toma un juego guarrete japonés, ya me lo devolveras…

Carlitos – ¿Estamos en el paraíso David? ¿Estamos en el paraíso?

Este fue el momento más álgido de la civilización del intercambio de videojuegos, posteriormente las maquinas se revelaron y el DRM nos conectó a todos a Matrix, donde nuestras vidas siguen pasando pero de una forma muy diferente a esos años del PC DOS.

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6 comentarios

Score: 4
#1

Apreciado David,

Me pongo en contacto contigo desde #retromallorca por un email que os enviamos a comunicaciones at infoconsolas.com por el que no hemos tenido respuesta.

No sé si estás al tanto pero vamos a organizar una pequeña exposición (sin ánimo de lucro) de retroinformática, también habrá charlas y máquinas para usar, será en el Centro Cultural Sa Nostra de Palma.

Nos gustaría invitarte para que dieras una charla sobre la historia de los videojuegos, ruego revises el mail y nos des una respuesta si es posible a mortheroth at yahoo.es

Gracias,
Alex
http://www.retromallorca.com

30 de agosto de 2010 a las 23:52
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Muy buen artículo David V. Me he reido mucho con los mandamientos.
Pues si me ha pasado que he perdido 2 juegos a personas que se los he dejado, así como el transformador de corriente de la Atari 2600.
Comentando lo de las “maquinitas”, me a hecho trasportarme a mi niñez, donde antes de salir la GameBoy, teníamos maquinitas, pero nadie de mis amigos o mi barrio, tuvo una Game&Watch, teníamos las de la competencia… “el mecaillo”. ¡Y lo bien que nos lo pasabamos! Recuerdo que mi amiga Vanesa, del mismo grupo de amigos, le compraron una maquinita (que todavía las venden en el todo a 100) de tetris. Cuando le pedías que te dejara una partida te decía: -No que se me gastan las pilas- o – He echo promesa-. Un año mas tarde, me compré la GameBoy, y esperé ese momento a que ella me pidiera la partida. Tendríais que verme, la cara de satisfacción de venganza, como un diablo, al decirme que le dejara jugar. Jo, jo, jo. (Risa malebola dentro de mi) y le dije: -¿Te acuerdas el año pasado cuando te dije que me dejaras jugar al tetris? ¡Pues mira; yo no he hecho problema ni se me acaban las pilas, a mi no me dá la gana dejartela! Dioooos! Que agusto me quedé! En fin cosa de niños.
Gran artículo, y lo de los PCs con MSDOS, lo que tenía que sufrir yo, para que mi amigo, con PC de 3 1/2 pudiera pasarme los juegos al mio con una disquetera de 5 1/4, además, había veces que tardaba rato mientras esperaba en el portal de su casa con una emoción y con el tiempo que se me hacía eterno, para que luego me dijera, no sé porqué pero falla en 5 1/4.
Luego tuvo el BUBBLE BOBBLE en 3 1/2, y claro, pasarlo en 5 1/4 era en 2 discos del mismo. Hacemos un “diskcopy a:*.* b:. Como lo intentemos y no cavía todo, miramos el fichero número 25 (que era el último que copiaba, ya que el 26 ya daba espacio insuficiente), cuando llegó al 25, que contabamos como si fuese una cuenta atrás, rápidamente, metíamos el otro disco y por suerte, no daba fallo. Pues quedó genial, te pedía el otro disco al completar la palabra EXTEND.
En fin, grandes momentos que también quería exponeros.
Un saludo.

31 de agosto de 2010 a las 0:28
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Muy buen articulo david!! Te puedo asegurar que yo era uno de esos niños iluminados como dices, sobre todo cuando lleve mi BOXING (o PUNCH OUT en japon) al patio de mi colegio,me sentia como sauron con el anillo unico “podia controlarlos a todos XD” Ahora soy un coleccionista de consolas, tengo en mi poder mas de 90 maquinas.Esa epoca que comentas no se nos olvidara nunca.

31 de agosto de 2010 a las 1:29
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Score: 21
#4

Hahahha! muy bueno el mandamiento 9!!!!
Bueh yo no vivi esa epoca que en este articulo se menciona pero aun recuerdo a mi hermano copiando las cintas de atari! y nuestro sega genesis!
aguanten los 90′s!

31 de agosto de 2010 a las 1:31
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Partidón de culo con lo de Sodoma y Gomorra.

1 de septiembre de 2010 a las 15:32
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Score: 234
#6

Joder ¿20 minutos de espera?si yo ya con el PSO me desesperaba, pero como dices valia la pena, Digo si el juego te lo temrinabas en minimo 1 hora pues si que valia la pena.

Aun recuerdo con mucha tristeza el dia que lleve el Frogger de Atari 2600 a la primaria, lo deje en mi mochila para ir al recreo y cuando regrese ya me lo habian robado ¡que c…anllas!. Yo por lo regular hacia ( aun lo hago) los cambios de cartucho en el tianguis.

La ultima ves que preste un juego fue el Super Smash Bros de N64, Dragon Ball Z Budokai 2 de NGC, mi memoria original, y me prestaron el Mario Kart DD de NGC,el FIFA 2006 y su memoria pirata, jamas volvia ver mi cartucho buuu.

Excelente articulo.

16 de junio de 2011 a las 19:23
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